Durante
un viaje cultural por el Adriatico, Anthony un viejo amigo de Hernest, muy
acostumbrado a dar consejos y no seguir ni uno, comiendo los dos en una vieja tratoria
cerca del puente de Rialto en Venecia y después de haber arreglado el mundo durante
horas y comido y bebido con depravación todo lo que la madona les había ofrecido, conto a Hernest la siguiente historia:
Dicen,
contaba Antony, que durante el siglo pasado un turista Norte Americano viajo a
la ciudad del Cairo en Egipto, con la finalidad de encontrar y visitar un
famoso sabio para pedirle consejo.
Cuando
después de muchos días y peripecias el hombre pudo encontrar al sabio, este se sorprendió
mucho al ver que el sabio vivía en una habitación muy sencilla y llena de
libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
Sorprendido
por aquella situación el turista Americano pregunto:
¿Donde están sus muebles ¿
A lo
que el sabio rápidamente contesto:
¿I los suyos?
¿Los
míos? Contesto sorprendido el turista, Pero si yo solo estoy aquí de paso
Yo
también concluyo el sabio.
Dicen
las crónicas que después de la comida y sin apenas levantar-se Anthony y
Hernest empalmaron con la cena, la sobremesa………
Hasta que la propietaria de la
tratoria, harta ya de esos dos tipos, les pregunto si no tenían familia que los
pudiera adoptar.

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